sábado, 16 de junio de 2012

Tal vez no pensó que se encontraría recostado sobre el largo y suave pasto al costado del camino, disfrutando de las caricias acompañadas de un fresco viento que recorría su cuerpo haciéndolo sentir tranquilo. Desde ahí pudo oír a quienes subían, bajaban y se perdían día tras día sobre sus pasos inseguros, nublados por la poca claridad de su vista, y junto a la falta de paciencia eran atrapados terminando ahogados en sus frustraciones.
Desde su ubicación, tomo decisiones poniéndose en el lugar de aquellos que se perdían, creyendo llegar a la mejor para cada persona perdida sin haber visto sus rostros ni sus motivaciones para avanzar por aquel camino, errando en cada una de sus palabras sobre ellos durante mucho tiempo. el quedarse quieto sobre ese tranquilo lugar lo sedujo de tal manera que ya ni siquiera se molestaba en pensar lo que pensaba. el verde pasto y el azul del cielo pasaron a ser lo único que necesitaba y lo único que quería ver, paso tantas horas en lo mismo que el camino desapareció y junto con el quienes pasaban por ahí sin dejar rastro, dejándolo solo, incómodamente solo, haciéndolo por una vez recapacitar sobre su situación y pensar en una decisión para el, una que debía escuchar y decirla a si mismo buscando algo mas que simple comodidad.

Erase un...

Una tarde normal, era el mismo camino de todos los días, la misma canción y la vista al mismo lugar de siempre... no fue tan normal después de todo, algo me hizo apartar la mirada de lo que acostumbraba a ver... mejor dicho algo la tapo.

-¿Me devuelves el gorro?- me pregunto una chica con voz agitada y una mirada de alivio.
- di-disculpa... tómalo!- le dije, sacándome los audífonos, su presencia me intimido y aún mas su mirada que me transmitía algo cálido. En el momento que tomó el gorro sentí que debía decir algo, ella lo guardo en su bolso y luego me miro sonriendo.
-Oh! disculpa, primero debí agradecerte por atrapar el gorro- me dijo rápidamente.- Soy mala corriendo, pero aún así intente alcanzarlo - Puso expresión de no saber porque lo hacia.
- De nada, tuviste suerte de que lo vi volando y lo atrapé - la suerte era mía pensé pudo haber chocado con cualquiera, mientras en mi rostro se dibujaba una boba sonrisa.
- Bueno muchas gracias nuevamente, prometo no dejar que el viento se lleve el gorro otra vez - la chica se disponía a seguir su camino, sentí la necesidad de saber su nombre y se lo pregunté con una voz que apenas me salia.
-E-espera ¿como te llamas? - ella volvía a caminar por donde había aparecido, pensé que no me había escuchado y nuevamente repetí.
-¡Disculpa! ¿cual es tu nombre? - esta vez lo grité sin darme cuenta, ella siguió caminado pero giro su rostro hacia mi.
-Te escuche, sabia que preguntarías por segunda vez, pero lo gritaste me sorprende -Soltó una pequeña risa.- Me llamo Angela... ¿cual es el tuyo?- en ese momento se detuvo y volteo mirándome esta vez fijamente a los ojos.
- Pablo... me llamo Pablo, un gusto- sentí una extraña sensación de hacer lo correcto.
- El gusto es mio Pablo... bueno hasta luego.- se marcho sin voltear de nuevo, no había nada mas que decir en ese entonces.

Y luego te observe hasta que desapareciste entre la gente que circulaba a esa hora por el lugar mas normal hasta aquel día. ¿Lo recuerdas?



IN

El momento en que me encontré alargando la noche esperando por un poco de tu atención, me pude dar cuenta que esto ya empieza a calar hondo en mi, muy cerca de donde me asusta entrar. Paseas por allí derribando todo aquello que se encontraba tan delimitado, pero siento tan cálida esa sensación que quiero entrar y averiguar contigo todo lo que se oculta en ese lugar...  Por favor has uso de el cuanto estimes ya que las llaves están contigo.