Tras darse cuenta de que soñaba se dispuso a abrir los ojos, lentamente la luz se colaba en su mente y formaba la agradable imagen de su habitación, el reconocer bien el lugar donde se encontraba lo hizo sentir aliviado, luego de comprobar con la mirada la seguridad del sitio que había dejado antes de cerrar los ojos para dormir no lo hizo dudar mas allá y se dedico a pestañear detenidamente acomodando sus ideas, separando lo que en el sueño le atormentaba de manera espeluznantemente real y racional. A simple vista recobraba la confianza pero una pequeña preocupación quedo molestando dentro de el, de pronto a lo lejos escucho una voz familiar.
-Tal vez te deberías levantar, es algo tarde y hay mucho que hacer.-
La voz pareció salir de la nada pero no hizo reparo en buscar o pensar de donde vino, algo dentro de el sabia que debía obedecer pero decidió acomodarse para tratar de dormir un poco mas, después de dar un par de vueltas en la cama buscando la posición que mas le acomodara quedo con la vista fija en el techo y al pestañar de inmediato volvió al sueño que lo había obligado a despertar, mientras la habitación se sumergía junto con el.
Tiembla, la habitación se mueve y todo dentro de ella, pero el nuevamente ausente escondido tras sus ojos no se percata de lo que sucede, otra voz vuelve a preguntar algo que no llega a sus oídos, los minutos pasan pero es muy seguro que solo el sea capas de sentir el movimiento, nada externo interfiere en su sueño hasta la hora.
Nuevamente se encuentra parado en medio del océano contemplando una hermosa puesta de sol, el cielo adornado por un naranjo que deposita en el confianza y seguridad va desapareciendo dando paso a una oscura noche que consigo trae una tormenta, un huracán, tal vez una pequeña lluvia pero el recuerda porque quiso despertar. Lo primero que cruza por su cabeza es arrancar pero en su horizonte no se divisa lugar alguno al cual llegar, observa donde se encuentra parado pero solo ve agua y un oscuro fondo que lo atemoriza tanto como la tormenta, el naranjo del cielo va perdiendo terreno y su paciencia también, su expresión demuestra desesperación, sus ojos reflejan los pocos tintes naranjas que se encuentran todavía en algún lugar y todo ello se mezcla en confusos sentimientos que traen solo distracción sobre su verdadera preocupación, despertar.
Su rostro experimenta variadas expresiones, son minúsculas casi imperceptibles pero la habitación las capta sincronizando ellas con el temblor que aun perdura, la habitación parece una extensión mas de su mente pero dentro de el nada hace notar que en algún lugar tiembla... el eco de otra voz merodea por el lugar
- ¿Dormir? no parece que vayas a ganar algo con ello, tienes enfocada la vista en el sitio equivocado... de nuevo.-

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